La Prensa Libre

Walmart convirtió Arroyos en un pionero

Walmart convirtió Arroyos en un pionero

abril 19
13:00 2012

Michael Woods/Arkansas Democrat-Gazette: Adam Arroyos en su oficina el Instituto de ALPFA, en el Centro Donald W. Reynolds para el Desarrollo Empresarial de la Universidad de Arkansas en Fayetteville.

FAYETTEVILLE — Una sóla acción de valores de Wal-Mart cambió la vida de Adam Arroyos.

A mediados de los años 90, Arroyos decidió tomarse un semestre de descanso del South Plains Community College (Levelland, Texas).

Tomó un trabajo como conductor de camión de carga en el centro de distribución de Wal-Mart en Plainview.

Al llenar su aplicacipon de trabajo, decidió participar en el programa de acciones para empleados de la compañía.

Arroyos compró solo una acción.

Ese verano, cuando se realizó una rifa para asistir a la reunión anual de accionistas, el nombre de Arroyo fue seleccionado. Eso significaba un viaje gratis a la Universidad de Arkansas en Fayetteville (UA), donde se realizaría la convención.

A su llegada a la universidad, Arroyos se enamoró del campus. Es un amor que no se ha disipado, llevándolo a obtener 3 títulos de la institución, y fue lo que lo hizo pedir sólo una condición cuando le ofrecieron la oportunidad de liderar la  Asociación de Latinos Profesionales en Finanzas y Contaduría  en enero de 2011: tenía que tener como sede la escuela de negocios Sam M. Walton de la Universidad de Arlkansas.

“No me gusta seguir, me gusta liderar,” dice Arroyos, a quien la revista “Hispanic Business Magazine”  ha nombrado uno de los 100 ejecutivos coprporativos de mayor influencia en el país el año pasado. “Esto se trata de ser innovador.”

Arroyos disfruta conectarse con la gente de la UA porque está orgulloso de la educación que recibió ahí. También está emocionado de ver cómo la prosperidad de la comunidad corporativa del noroeste de Arkansas ofrece grandes oportunidades a la población hispana del área.

En 2008, Arroyos fue el presidente fundador del capítulo de ALPFA del noroeste de Arkansas. La membresía está abierta a estudiantes y profesionales hispanos; entre las oportunidades que ofrece están tutorías, redes profesionales, desarrollo de liderazgo y conexiones de negocios, así como también proporcionan becas para los estudiantes que son miembros.

Él ha hecho que el capítulo sea uno de los más fuertes de la nación. Tiene más de 600 miembros, es uno de sólo cuatro que cuentan con un director de tiempo completo. En 2011, Arroyos recibió el premio ALPFA nacional por su servicio sobresaliente

Ese mismo año, unos meses después, Arroyos se convirtió en el presidente de una nueva división de consultoría de ALPFA, logró venderle la idea de un nuevo modelo de operaciones para la división al gerente general, Manny Espinoza, que sería llamado el Instituto  ALPFA. A Espinoza le gustó la idea, y le ofreció a Arroyos la posición, la cual él aceptó una vez se aseguró que lo dejarían quedarse en la UA.

El instituto ALPFA es producto de una alianza entre  ALPFA y el Walton College. Abrió el 16 de mayo y su lanzamiento oficial fue el 16 de septiembre, para que coincidiera con el aniversario número cuarenta de ALPFA

Su eslogan es, “Piensa en grande, actúa con rápidez y cumple tus promesas” y su impacto es muy diverso. Pueden ser miembros que se hayan vuelto grandes líderes gracias a su entrenamiento con   ALPFA, cuando hacen el voluntariado como una prioridad, cuando estan motivados a asistir a las escuelas de maestría – o incluso los estudiantes de escuela secundaria involucrados con academias ALPFA, ellos adquieren las herramientas necesarias para ir a la universidad.

“Líderes internos, haciendo lo que les apasiona,” dijo Arroyos. “Nuestra misión es simple: crear líderes y proporcionarles las oportunidades de liderar. Hacemos esto todos los días, es muy gratificante ver la diferencia que nuestros miembros hacen en sus lugares de trabajo y en sus comunidades.”

 

El lugar correcto

Los padres de Arroyos no terminaron la escuela secundaria, pero la sabiduría que adquirieron a través de sus vivencias sigue asombrándolo.

Su padre,  Julián Arroyos ya fallecido, solía decir a sus nueve hijos “La única persona que puede impedirte hacer algo eres tú mismo.” Es una lección que Adam jamás ha olvidado.

El padre de Arroyos retó a todos sus hijos para que fueran a la universidad y Adam, un buen estudiante siempre, iba por buen camino. Pero cuando Julián falleció en 1991, Adam, entonces estudiante de penúltimo año de secundaria, sintió que su prioridad era ayudar a su madre viuda y cuatro de sus hermanos menores.

Así fue como terminó en South Plains Community College. Se sentía fuera de lugar allí, lo que lo llevó a retirarse por un semestre – y luego lo condujo a la compra de la acción afortunada, que al final resultó en él registrándose en la UA en 1994.

“Cuando caminaba por el campus [South Plains’], me sentía perdido,” dice Arroyos. “A menos de que te sientas conectado, es muy fácil perderse. … [Cuando vine a la UA] dijo, ‘Esto sí es. Esto es para mí.’”

La madre de Arroyos,  Adela, no estaba feliz cuando Adam anunció su deseo de ir a la UA. No era que ella se opusiera a que él buscara educación superior; a ella lo que le preocupaba es que él se mudará tan lejos de su familia.

Adela Arroyos le enseñó a su hijo el valor de construir lazos laborales fuertes, habilidad que él necesita en su trabajo con  ALPFA.

“Adam es un líder apasionado que busca logros colectivos,” asegura Héctor Perez, presidente de la junta directiva nacional de ALPFA y director de desarrollo de negocios de Tatum LLC en Nueva York. “Él demuestra una compasión y un empuje muy fuertes.”

Arroyos también heredó de su madre una fe católica muy fuerte. “En esta familia tenías que ir a misa todos los domingos en la mañana; eso no era negociable,” dice.

Por esta razón, Arroyos conoció a su futura esposa,  Kate Benedict.

Arroyos perteneció a la fraternidad de la UA,  Phi Kappa Tau, donde lo apodaron “Columbus” en referencia a ser el primer miembro hispano de la fraternidad. Durante una fiesta un sábado en la noche, él preguntó si alguien sabía donde quedaba la iglesia católica más cercana.

“Kate sabe,” alguien dijo.

Adam le pidió a Kate que lo llevara a la iglesia y pronto estaban saliendo juntos. Se casaron en 1995 y tienen tres hijos- Samantha, de 15 años, Megan, de 13 y el bebé Preston, nacido el 17 de febrero.

 

Creciendo

Arroyos sobresalió rápidamente.

Hizo una pasantía en el departamento de productos con J.C. Penney mientras obtenía su título universitario en lenguas extranjeras y al concluirlo, fue nombrado como el practicante sobresaliente de la región. En 1998, después de graduarse, se vinculó al programa de entrenamiento gerencial de J.C. Penney en Nashville..

Estando allí, trabajó y continuó con sus estudios, realizando su maestría en educación en la UA.

“Simplemente no me dí la opción de tomarme un descanso,” dijo. “Si te das la opción tiendes a tomar la más fácil.”

En 2000, Arroyos mudó a su joven familia de regreso a Arkansas, cuando lo contrataron para manejar la división de desarrollo de producto de Wal-Mart y para ayudar como coordinador de marca  en el  lanzamiento de la marca de ropa George, pertenenciente a Wal-Mart.

Fue un proyecto con una línea de aprendizaje elevada. Arroyos no tenía previa experiencia en diseño.

Él escuchaba con gran atención y sabía cómo organizar a un equipo, lograr que sus mienbros se comunicaran entre sí y propusieran sus mejores ideas.

“Él es un lider muy generoso y nunca deja de valorar a la gente,” dice Becky Wood, quien fuera la gerente de  Arroyos en J.C. Penney. “Adam tiene una gran visión para los negocios y conocimiento y siempre está dispuesto a compartir por el bien común.”

Arroyos se fue de Wal-Mart en 2003 para aceptar una plaza de postgrado en la UA. Durante los siguientes tres años, sirvió como director de asuntos públicos y operaciones del Donald W. Reynolds Boys and Girls Club en Fayetteville.

Él estuvo un año en la compañía de desarrollo organizacional SVI en Springdale, donde fue el director general. Regresó a Wal-Mart en 2007, como director de la recién lanzada división de Asuntos Corporativos.

Al año siguiente, Arroyos fue el presidente fundador del capítulo del noroeste de Arkansas de ALPFA. Él dice que este es el único capítulo que se ha lanzado en un mercado no metropolitano. De acuerdo con el portal de internet del capítulo, es el cuarto más grande del país, después de Nueva York, Chicago y Boston.

“Estás empezando un negocio cuando empiezas un capítulo,” dijo. “Pones una junta directiva, construyes un modelo de negocio, haces un plan estratégico. Llevó mucha planeación y oraciones para poder lograrlo.”

ALPFA se enfocaba en su mayoría en los campos de las finanzas y contaduría cuando empezó su esfuerzo por abrir un capítulo en el noroeste de Arkansas. Arroyos ambicionaba mucho más que eso.

“Adam lo veía como una organización latina profesional mucho más amplia, que podría impactar otros negocios profesionales y beneficiar a la comunidad,” asegura Steve Whaley, controlador de Wal-Mart, y quien sirve como consejero en la junta directiva local y nacional de ALPFA.”

 

Desarrolllo futuro

Durante una reestructura organizacional en la compañía en febrero de 2010, la posición de Arroyos en Wal-Mart fue eliminada.

Luego de tomar varios meses y pensar muy bien las cosas, Arroyos fue nombrado vicepresidente de relaciones colegiales en el Northwest Arkansas Community Colllege, en mayo de ese año.

“Tuve mucho tiempo para evaluar qué es lo que realmente me importa,” dijo. “Nunca dejaré que un título defina quien soy.”

En el transcurso de la carrera de Arroyos, ha habido denominadores comunes en su experiencia laboral.

Su hoja de vida está llena de referencias de reclutamiento, entrenamiento y manejo de personal, planeación estratégica, promoción de inclusión y diversidad, desarrollo y manejo de presupuestos, relaciones públicas y de mercadeo, y consultoría. Todas estas habilidades lo prepararon para su trabajo en ALPFA.

La organización ha logrado con gran éxito preparar a profesionales y estudiantes hispanos para el mundo laboral y ha ayudado a que los negocios aprendan cómo atraer y desarrollar su talento, comentó Arroyos. Espinoza, gerente general, quería lanzar una división de consultoría, y habló con Arroyos vía telefónica de cómo sería.

Ambos estuvieron de acuerdo en reunirse en Dallas, donde Arroyos presentaría su visión frente a los ejecutivos de ALPFA. Antes de reunirse, hablaron con amigos y colegas que fueron miembros de otras organizaciones como Wal-Mart, Tyson Foods, y el Northwest Arkansas Council.

Él también compartió su idea con Dan Worrell, decano del Walton Business College. Todos estuvieron de acuerdo en apoyar el instituto si Arroyos lograba convencer a ALPFA de ubicarlo en el noroeste de Arkansas.

Luego de su presentación, los ejecutivos aceptaron su propuesta, siempre y cuando Arroyos fuera quien cortara la cinta inaugural el 16 de septiembre.

“Yo pensé que la presentación de mi disertación había sido difícil!” dice Arroyos de su reunión con la junta directiva de ALPFA. “Fue un día muy largo.”

En la mañana de la ceremonia, Arroyos se levantó a las 5 a.m. Su día incluia una reunión temprano con los ejecutivos corporativos, entre ellos el fundador y editor de la revista “Hispanic Business”,  Jesus Chavarria,  quien viajaba por primera vez al noroeste de Arkansas para cubrir el evento.

Luego de la ceremonia hubo un almuerzo con el gobernador Mike Beebe y miembros de su gabinete, así como también miembros del comité ejecutivo y junta de consejería corporativa del capítulo del noroeste de  Arkansas de ALPFA , y una reunión con la republicana Loretta Sánchez de California.

Esa tarde, una reunión con el título de “El estado actual del liderazgo latino en la América corporativa y oficinas públicas” fue emitido a nivel nacional a través de internet y Twitter.

La mañana siguiente en Bentonville, Arroyos estuvo acompañado de un grupo que incluyó a la republicana Sanchez, Chavarria, Espinoza, Pérez y otros ejecutivos de ALPFA que asistieron a la reunión semanal de grupo de Wal-Mart. Acto seguido tuvo una corta reunión con Sánchez, luego el día terminó para la familia Arroyos con una de sus actividades favoritas: asistir al juego de fútbol americano de los Razorbacks.

Arroyos, quien se autodescribe como “fanático de los deportes,” es, al igual que su familia, un gran seguidor de los Razorbacks. Sus dos hijas participan en actividades deportivas en su escuela.

“No importa que tan largos o estresantes sean mis días, sé que tengo siempre algo grande que me espera: mi familia, dice.

Su experiencia laboral lo preparó para desempeñar su trabajo actual, pero hay otra fuente importante en su conocimento.

“He aprendido mucho de mis oportunidades de voluntariado, mucho más rápido de lo que hubiera aprendido solo con mi experiencia laboral” dice. “En fundaciones sin ánimo de lucro, tienes la oportunidad de liderar y esperan que lo hagas. Inviertes en ello de todo corazón y tus capacidades naturales de liderazgo salen a flote.”

Arroyos sirvió en la junta directiva del fondo de donaciones de Pagnozzi Charities, en First Tee  de Arkansas, el Fondo de Educación Público de Fayetteville y en el Donald W. Reynolds Boys and Girls Club. Además fue nombrado para ser parte del comité asesor de Arkansas de la Comisión de derechos humanos de los Estados Unidos y ha sido miembro del comité nacional de consejería latino de Boys and Girls Club de America. Además sirve en los concejos de la parroquia y finanzas de la iglesia católica  St. Joseph.

Pero encima de todo esto, Arroyos está determinado a mejorar el noroeste de Arkansas – para toda la gente.

“Adam es un líder dinámico y carismático que está cambiando la cara del noroeste de Arkansas,” asegura el miembro de la junta directiva de ALPFA, Scott Shipper de Rogers. “Su estilo genuino y su pasión por lograr un impacto positivo en las vidas de otros es realmente destacable.”

 

 



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