La Prensa Libre

La apoplejía, un ataque al cerebro

La apoplejía, un ataque al cerebro

junio 02
13:00 2011

Steve Keese/ Arkansas Democrat-Gazette — Iva Mae Sikes, de 89 años, se recupera en Mena de un derrame en esta foto de archivo. Ella recibió ayuda mediante el programa SAVES que permite a los médicos rurales utilizar una cámara de video para comunicarse con especialistas de la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas.

Si usted es hombre hispano, tiene una de cuatro posibilidades de que lo mate una enfermedad cardiovascular, que incluye el derrame cerebral o apoplejía. Es peor si usted es mujer hispana: las posibilidades son una de cada tres.

La situación es peor en Arkansas.

El estado es líder nacional de muertes por apoplejía, con 58.8 muertes por cada 100,000 habitantes, según los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades.

“La apoplejía es cuando el flujo de sangre al cerebro es interrumpido por un coágulo o una placa de colesterol que se ha desprendido a otras zonas y es lo que se llama el accidente cerebro vascular isquémico”, dijo el cardiólogo José Loyo Molina.

La apoplejía también puede darse cuando hay una hemorragia dentro del cerebro producto de la hipertensión. “En este caso se llama accidente cerebro vascular hemorrágico”, dijo Loyo.

Una apoplejía puede destruir 1.9 millones de células cerebrales por minuto y cada año ocurren aproximadamente 795,000 apoplejías, según el Colegio Americano de Médicos de Emergencia.

La causa más frecuente es la hipertensión no controlada, dijo Loyo, agregando que hay algunas circunstancias que predisponen como la diabetes y colesterol elevado y, más raramente, malformaciones congénitas de nacimiento o aneurisma, que es una dilatación anormal del sistema vascular.

Las señales de una apoplejía son dificultad para hablar, dificultad para movilizar un lado de la cara, desviación de rasgos faciales y dificultades para mover brazos o piernas en un lado del cuerpo, dijo Loyo.

Según la Organización Nacional de la Apoplejía, una persona que esté teniendo un ataque cerebral tendrá dificultades para decir una oración sencilla, no podrá levantar uno de sus brazos y no podrá sonreír con un lado de la cara.

En ese momento “hay que hablar enseguida a los servicios de emergencia, al 911”, dijo Loyo. En las primeras cuatro horas después del ataque el paciente puede recibir anticoagulantes muy potentes que pueden causar efectos nocivos si se espera más tiempo, agregó.

En Arkansas existe el programa SAVES (Ayuda en Caso de Derrame Mediante Apoyo Virtual de Emergencia, por sus siglas en inglés) que permite que especialistas del hospital de la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas en  Little Rock dar instrucciones para tratar el derrame utilizando equipo de video que funciona en dos vías.

Pero las posibilidades de que sea exitoso depende de la rapidez con la que se lleve a la persona al hospital.

 

 



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