La Prensa Libre

Grupo de apoyo ayuda a víctimas de la violencia en el hogar

Grupo de apoyo ayuda a víctimas de la violencia en el hogar

septiembre 02
15:32 2010

José López Bribiesca/ Especial para La Prensa Libre Hortensia Alas habla en español al grupo de víctimas de la violencia física y sexual en el refugio Paz en el Hogar.

Las profundas cicatrices en el brazo de Marisol le recuerdan que ha vivido 28 años llenos de abusos. Hasta sus tres hijos son encarnaciones de ese infierno.
“Me quedé embarazada porque mis hijos fueron violaciones”, Marisol dijo, y agregó que duró ocho años encerrada por su abusador. Con lágrimas y dolor en su garganta, relató que uno de sus hijos estaba a horas de morir de apendicitis hasta que decidió huir a la calle a pedir ayuda.
Para Erika las cicatrices se encuentran más bien en sus ojos claros, llenos de aflicción, testigos de 42 años de maltrato y soledad.

“Mi abusador vio que yo no tenía apoyo de nadie, entonces empezó a maltratarme”, relató. “Estando embarazada de ocho meses de mi primer hijo, yo lo encontré con otra mujer, y aparte de todo, llegó y me golpeó porque andaba siguiéndolo. Eso era un delito”.
Junto a ellas está Patricia, quien a sus 43 años igual ha sido víctima de abuso físico y emocional de varios hombres, comenzando en su propia familia. Cuando su padre se enfermó de tuberculosis, ella quedó sola con sus cinco hermanos cuando aún era chica.

“Yo no sé si fui violada, no sé porque no me acuerdo, sólo sé que les tengo miedo a todos”, enfatizó.
A los 15 años se casó para salir de su casa “porque yo ya no aguantaba la vida que me daba mi papá en la casa”, Patricia rememoró, pero su marido también resultó ser un abusador.

A pesar de las pesadillas cotidianas que vivieron en el pasado, estas tres mujeres ya no están solas. Ahora acuden al Refugio Paz en el Hogar en Springdale, donde las tres cuentan con el apoyo moral de decenas de mujeres latinas con historias similares.

Cada martes asisten al Grupo de Apoyo Latino, donde algunas mujeres están en plena lucha por salir adelante, y otras ya lo lograron.

“Hemos visto que en la comunidad hispana los grupos de apoyo son maravillosos”, expresó Aurora Vicari, directora de programas del refugio y oriunda del Norte de México. “Tenemos una participación cada semana de 25, 30, a veces llegan hasta 40 mujeres al grupo de apoyo”.

Esa cantidad impresiona a Vicari, ya que el grupo de apoyo en inglés tiene un promedio de siete personas, un número adecuado para que todas puedan hablar por suficiente tiempo.

Pero el grupo latino “es un grupo tan ameno y están tan entrelazadas unas con las otras, que cuando les brindo la opción de dividir el grupo y hacer tres o cuatro grupos, no se quieren separar”, dijo Vicari, añadiendo que hay quienes tienen hasta dos años asistiendo al grupo y siguen allí para dar el ejemplo a las nuevas de que sí se puede vencer el miedo.

DENTRO DEL GRUPO
Vicari dio permiso al reportero para estar presente en la sesión donde Marisol, Erika, y Patricia se unieron a 15 otras mujeres. Las reglas del grupo son cuatro. Se pide que la información se mantenga confidencial, que se respeten opiniones, que se hable en primera persona, y que no haya agresión.
El grupo se reúne a las 6 p.m. cada martes. Una por una va llegando. Algunas ya se conocen tanto que asisten juntas. Se sientan en un salón mientras que la consejera las saluda y les entrega una hoja con los temas que se tratarán esa semana.

La moderadora de esa semana fue Hortensia Alas, enlace hispana para Paz en el Hogar, quien presenta el tema, “Los efectos de la violencia doméstica en los niños”.
La mayoría de éstas mujeres saben bien cuánto han sufrido sus hijos, y algunos están presentes en el grupo. Las lágrimas salen al igual que las confesiones y los recuerdos. Entre sí mismas se consuelan con abrazos o con palabras alentadoras.

Al finalizar el grupo, las tres mujeres que hablaron con La Prensa Libre se apoyaron en sí mismas, dándose consejos.

Erika está desesperada porque denunció a su abusador en California pero ahora no sabe cómo traer el caso a Arkansas para poder obtener la Visa U, la cual se le otorga a inmigrantes víctimas de violencia doméstica.

Tanto Patricia como Marisol le dan consejos, ya que ambas han pasado por este problema. Pero Erika aún piensa que su caso es demasiado complejo, por lo que espera que alguien con conocimiento legal pueda ayudarle.

A pesar de todo, las mujeres salen del Grupo de Apoyo Latino aliviadas y con una nueva sonrisa, dirigiéndose hacia el ocaso que les otorga la promesa de un nuevo día lleno de esperanza.
“Cada clienta que llega a nuestro refugio es un rayo de esperanza, porque sabemos que se puede hacer algo”, dijo Vicari. “Necesitan saber que no están solas, que alguien está con ellas, que la comunidad las está apoyando, y que tienen todo el derecho de volver a empezar una nueva vida”.

¿Dónde llamar?
Para mayor información sobre los servicios del Refugio Paz en el Hogar pueden llamar al
(479) 442-9811 ó al
(877) 442-9811.



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egilreath

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