Navidad sin Jesús: una fiesta sin cumpleañero

Columnista Invitado Padre Guillermo Castillo Iglesia Episcopal de Todos los Santos, Bentonville

Columnista Invitado
Padre Guillermo Castillo
Iglesia Episcopal de Todos los Santos, Bentonville

Estamos a pocos días de celebrar la Navidad, muchos viven la Navidad como cualquier otro día de fiesta, como algo repetitivo y monótono.

La verdadera Navidad siempre es nueva y diferente cuando se vive con una actitud de reflexión, fe y agradecimiento.

En la actualidad, Jesús llega a nuestro corazón de una manera espiritual, vive en el corazón de hombres y mujeres de buena voluntad, que viven con la esperanza y la ilusión de sentir su presencia en cada momento de sus vidas.

Al mismo tiempo, me pregunto, ¿para qué tipo de Navidad nos estamos preparando? ¿Para una Navidad externa o interna, material o espiritual?

Hago esta pregunta porque es triste cómo celebramos la Navidad en nuestros tiempos, estamos muy preocupados, ocupados y aturdidos sobre los regalos, adornos y la comida.

Pero en algún momento de nuestra vida, ¿hemos dejado un espacio para reflexionar y evaluar si estamos olvidando al festejado que es Jesús?

¿Ustedes creen que tendría sentido partir un pastel y hacer la fiesta sin el cumpleañero?

Foto de archivo de NWA Media Unos niños representan la Natividad en el Boys & Girls Club de Rogers en diciembre de 2007.

Foto de archivo de NWA Media
Unos niños representan la Natividad en el Boys & Girls Club de Rogers en diciembre de 2007.

Sin Jesús, no habría Navidad.

Yo sé que es bonito y maravillo compartir regalos, adornar la casa y disfrutar con la familia y amigos, pero no ignoremos al festejado.

No seamos indiferentes a Jesús, esa es la fiesta de Jesús, y nosotros deberíamos participar de su fiesta espiritual, de amor y fe; al mismo tiempo, darle gracias por amarnos, bendecirnos, cuidarnos, fortalecernos y sobre todo, porque nos ha permitido vivir otra Navidad.

Seguramente, muchos dirán: No puedo ir a la Iglesia porque estaremos muy ocupados y tendremos la visita de los amigos y la familia; bueno, dígale que después de la Iglesia se reunirán, o invítelos a la Iglesia.

Todo es cuestión de prioridades.

Si usted cree que la familia, los amigos son más importantes que ir a la Iglesia por dos horas, es su decisión, se respeta su libertad, porque nada se hace a la fuerza o por obligación.

Pero recuerde que para compartir con la familia tendrá toda la noche, todo es cuestión de voluntad, concientización y darse cuenta que el festejado es Jesús, que la celebración espiritual es la más importante, porque gracias a Dios, usted tiene la oportunidad de celebrar otra Navidad con su familia y amigos.

Feliz Navidad.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *