Explosión PEMEX por fuga de gas

Michael Weissenstein

Associated Press

 

Marco Ugarte/AP
Un soldado vigila el lugar donde se produjo una explosión en el complejo de oficinas del monopolio petrolero PEMEX en Ciudad de México el sábado, 2 de febrero. La empresa dice que rescatistas han hallado otro cadáver entre los escombros de un edificio de la sede dañada por una explosión. El hallazgo eleva a 37 personas la cifra de muertos de la explosión del jueves, 31 de enero.

CIUDAD DE MÉXICO — Una acumulación de gas en un edificio en la sede de la compañía petrolera estatal de México causó una explosión que mató a 37 personas e hirió a decenas, el fiscal general explicó el lunes, 4 de febrero, poniendo fin a días de casi total silencio de las autoridades sobre el peor desastre del gigante petrolero en más de una década.

El fiscal general Jesús Murillo Karam sostuvo que una investigación por los expertos mexicanos, españoles, norteamericanos y británicos no encontraron evidencia de explosivos en la explosión que derrumbó varios pisos inferiores del edificio administrativo de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en la tarde del jueves, 31 de enero.

Añadió que los investigadores creen que una chispa eléctrica u otra fuente de calor detonó el gas.

El anuncio del lunes finiquitó con falta de información casi total sobre la posible causa del incidente. La escasa información dio lugar a un torrente de quejas sobre ocultamiento gubernamental y especulación sobre la causa de la explosión, la mayor parte centrándose en la posibilidad de que fuera intencional.

Las sospechas de juego sucio se intensificaron tanto que Murillo insistió en mostrar fotos de una mochila encontrada en los escombros con el fin de demostrar al público que contenía maquillaje, y no un artefacto sospechoso y potencialmente explosivo, según lo informado por algunos medios mexicanos de comunicación a principios de día.

Algunos observadores compararon desfavorablemente la falta de apertura por el gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a su secretismo durante sus décadas de gobierno autocrático de México. El PRI regresó al poder en diciembre, después de perder la presidencia de México 12 años antes.

Con la excepción de las tres víctimas, ninguno de los fallecidos tenía las marcas de quemaduras o tímpanos del oído dañados, pruebas típicas de un bombardeo, reveló. Tampoco hubo ninguna señal de un cráter o fractura de las vigas de acero del edificio, también signos comunes de la detonación de un artefacto explosivo.

Murillo dijo que las autoridades aún no habían descubierto la fuente de lo que la evidencia inicial indica que es gas metano que se filtró de un conducto o túnel, o que vino de la red de alcantarillado y edificados en el sótano del edificio.

Él dijo que las pruebas de laboratorio había presentado “cero” pruebas de ningún explosivo.

“Hemos sido capaces de determinar que la explosión fue causada por una acumulación de gas en el sótano del edificio”, manifestó. “Esta explosión, en su apogeo, genera un efecto en las estructuras de las plantas del edificio, primero empujando hacia arriba y luego haciendo que se caiga, y que fue la causa principal de muertes en el edificio”.

La explosión provocó el debate sobre el estado de PEMEX, una fuente vital de ingresos públicos que sufre de décadas de falta de inversión y que se ha visto afectada por una serie reciente de accidentes.

Hasta ahora, casi todos los accidentes habían golpeado a su infraestructura petrolera, no sus edificios de oficinas.

El desastre fue un duro revés a un registro de seguridad que había ido mejorando tras una serie de incidentes en los años 80 y 90, según cifras de la compañía.

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