Cómo prevenir inundaciones en casa

José López Bribiesca

JLOPEZ@NWAONLINE.COM

 

Fotos de José López Bribiesca/NWA Media
El tubo de drenaje y algunas herramientas necesarias para destapar esta indispensable pieza de plomería.

Soy la persona menos indicada para hacer mejoras de mi casa. Nunca he sido bueno con las herramientas, ni tengo el entendimiento de los sistemas complicados que atraviesan por un hogar moderno.

Imagínense el gran trauma que fue encontrar mi casa inundada y no saber por qué existe un enorme charco que moja desde el baño hasta la sala.

Parece que el tanque del inodoro se llenó con

Seguro que los plomeros se traumarían si saben que utilicé un serrucho para destapar el necio tapón de drenaje.

demasiada agua limpia después de haberse tirado la cadena. Algo tapó el flujo del agua residual al drenaje.

Frenéticamente busqué todo tipo de ayuda, comenzando con el Internet, videos de YouTube, y tras encontrar información o engañosa o inservible, acudí a mi hermano Carlos, quien ya tiene experiencia como el macho de la casa.

Me explicó que tenía que encontrar el tapón del tubo

La víbora de plomeros (plumber’s snake) es necesaria para destapar una tubería atascada.

de drenaje (cleanout plug), justo afuera de la casa. Es un tubo redondo, de unas 4 pulgadas de diámetro, con un cuadro en medio para poder torcerlo con una llave inglesa (wrench).

Al localizarla, lo siguiente fue abrir ese tapón. Imponente reto.

Un tapón de drenaje se aprieta con el paso del tiempo, y utilicé todo tipo de líquidos (tal vez un galón de WD-40), más mi fuerza bruta, pero no se movía el tapón.

El resultado final…un tapón nuevo, y más importante, una casa no inundada.

Desesperado, busqué nuevamente en YouTube y por fin encontré un video informativo: qué hacer cuando una cortadora de césped accidentalmente corta el tapón de drenaje.

Fue entonces que supe lo que tendría que hacer: rompería a propósito ese tubo, con un serruchito.

Por fin se abrió el tapón, y lo siguiente fue ponerme guantes de latex e insertar la víbora de plomeros (plumber’s snake), la cual mide unos 30 pies, con dirección a la casa.

El olor fue demasiado pugnante ya que el agua residual estaba estancada con todo tipo de desechos. Pero entre más se metía la víbora al drenaje, más parecía fluir el agua.

Al llegar al final de los 30 pies de la víbora, por fin el agua fluyó con dirección a la calle y al drenaje de la ciudad, donde cualquier otro problema ya es del ayuntamiento y no mío.

Tras limpiar esa asquerosa víbora con una toallita desinfectante y desechable — y sí, tiene que ser desechable — coloqué un nuevo tapón de drenaje, y me sentí como un gran triunfador. Pude presumirme por una semana como el orgulloso hombre de la casa.

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