La Prensa Libre

Viejos baluartes FARC ausentes en negociaciones de paz

octubre 18
13:00 2012

Vivian Sequera

Associated Press

 

Fernando Vergara/AP
Una mujer pide justicia en Bogotá, el domingo, 14 de octubre. Los manifestantes exigieron participar en las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y el principal movimiento rebelde de izquierda, las FARC, que comenzó el lunes en Noruega.

BOGOTA — Ausentes de las conversaciones de paz en Noruega esta semana entre el principal movimiento rebelde izquierdista de Colombia y su gobierno serán los baluartes de la guerrilla que presidieron hace una década en el último intento de poner fin a un conflicto que ha cobrado decenas de miles de vidas durante casi medio siglo.

Ahora, la mayoría de los rostros y los nombres de los negociadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son poco

Fernando Vergara / AP
Un hombre muestra una foto de una persona desaparecida durante una protesta organizada por activistas y familiares de personas presuntamente desaparecidas por los rebeldes, en Bogotá, el domingo, 14 de octubre. Los manifestantes exigieron participar en las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y el principal movimiento rebelde de izquierda, las FARC, que comenzó el lunes en Noruega.

conocidos por sus compatriotas. A diferencia de las últimas negociaciones, entre 1999 y 2002, los rebeldes no cuentan esta vez con un refugio seguro, pues el presidente Juan Manuel Santos no lo aceptaría.

Ambos bandos en las negociaciones mantenían un perfil bajo de cara a las conversaciones, que se celebrarán en un lugar secreto en las afueras de Oslo. No hay acceso a medios de comunicación e incluso la hora y fecha de la reunión, que originalmente se dijo estaba programada para el lunes, son inciertas, aunque hay una conferencia de prensa programada para el miércoles.

Los rebeldes, por su parte, han ofrecido sólo una vaga idea de lo que van a exigir a cambio de deponer las armas, más allá de reforma agraria y garantías de seguridad para los combatientes que se desmovilicen.

El domingo, unas 200 personas se reunieron en el centro de Bogotá para exigir justicia para sus parientes secuestrados por los rebeldes y que nunca fueron liberados.

El ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002), quien presidió la última ronda de negociaciones de paz que se extendieron por casi todo su mandato antes de colapsar en medio de desacuerdos, es uno de los colombianos que se preguntan por qué dos todavía poderosos comandantes que participaron en las negociaciones anteriores, Joaquín Gómez y Fabián Ramírez, estarán ausentes de las conversaciones en Noruega.

“La pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿están todas las FARC y está monolíticamente unidas en torno a este proceso?”, dijo Pastrana, quién se reunió en secreto en 1998 con el fallecido fundador de las FARC Manuel Marulanda para acordar la última ronda de conversaciones. “No lo tengo muy claro, ojalá sea así”.

Los negociadores de las FARC, cuyas discusiones con el gobierno se trasladarán a La Habana a finales de este mes, incluyen a Iván Márquez, uno de los seis miembros del Secretariado, la máxima instancia de los rebeldes. También a Marco León Calarcá, la voz pública de la guerrilla durante la década de 1990.

Otro negociador es Ricardo Téllez o Rodrigo Granda, fue capturado en 2004 por agentes colombianos en Venezuela, pero que fue liberado por el gobierno colombiano tres años más tarde en un gesto de buena fe para animar a las FARC a liberar a todos sus “rehenes políticos”.

Los rebeldes liberaron a los últimos secuestrados de ese tipo en abril, cumpliendo una condición del acuerdo bajo el cual comenzaron conversaciones preliminares secretas el 23 de febrero en La Habana.

El único negociador de las FARC bien conocido por los colombianos, Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, está cumpliendo una condena de 60 años en Estados Unidos. Palmera, un ex banquero, saltó a la fama durante las últimas conversaciones.

El fiscal general de Colombia ha dicho que a Palmera se le podría permitir participar en las conversaciones de Oslo a través de una teleconferencia desde una prisión en
Colorado.

Palmera fue condenado por el secuestro de tres contratistas militares estadounidenses, cuyo avión de vigilancia se estrelló en territorio rebelde en 2003 debido a una falla mecánica. Los tres hombres fueron rescatados en julio de 2008 junto con la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y otros secuestrados en la “Operación Jaque”, un sofisticado ardid en el que unidades especiales de Colombia se hicieron pasar por trabajadores humanitarios internacionales.

Muchos de los antiguos líderes de las FARC han sido abatidos por los militares en redadas que comenzaron a inclinar la balanza del conflicto a favor del gobierno en 2008.

El ex presidente Belisario Betancur, quien trató de hacer la paz con los rebeldes durante su mandato 1982-1986, dice que se siente optimista en esta ocasión. Pero Betancur, de 89 años de edad, dice que no está seguro de cómo las demandas de las FARC por una sociedad más equitativa y por atacar la pobreza rural se realiza con rapidez.

“Los gobiernos no pueden satisfacer las demandas de las FARC por decreto”, dijo. “Imagine. Eso sería infantil, una utopía”.

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César García, en Bogotá, y Frank Bajak, en Lima, contribuyeron a este reporte.



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