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Los Reyes de la droga Mexicana

Por Patrick Radden Keefe

The New York Times

 

Una tarde de agosto pasado, en un hospital a las afueras de Los Angeles, una ex-reina de belleza llamada Emma Coronel dio a luz a un par de herederas. Las gemelas podrían heredar una fortuna que Forbes estima vale billones de dólares. El esposo de Coronel, quien no estuvo presente en el nacimiento, es un magnate legendario que sobrepasó su pobre niñez rural y estableció un amplio y exitoso negocio multinacional. Si Coronel decidió dejar en blanco el espacio de “Padre” en los certificados de nacimiento, no fue por alguna disputa sobre su patrimonio. Más bien lo hizo, teniendo en cuenta el hecho de que su esposo, Joaquín Guzmán, es el líder máximo del cartel de Sinaloa, México, un hombre al cual el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha catalogado como el traficante de drogas más poderoso del mundo. La organización de Guzmán es responsable por al menos de la mitad de las importaciones de narcóticos ilegales de México a Estados Unidos cada año; es quizás el criminal más buscado después de que cayó Bin Laden. Pero su mujer es una ciudadana americana sin cargos en su contra, así que las autoridades no tienen más remedio que ver como ella abriga a sus hijas y cruza la frontera de regreso a México.

Conocido como El Chapo por su contextura pequeña y fuerte, Guzmán tiene 55 años. El es una figura casi mítica en México y ha sobrevivido tanto a enemigos como a secuaces. De acuerdo con la Administración  de Control de Drogas de los Estados Unidos, Chapo vende más drogas en la actualidad de lo que lo hizo Pablo Escobar en el pico de su carrera. De cierta manera se puede explicar su éxito: no es casualidad que el mayor proveedor de narcóticos y el mayor consumidor de narcóticos del mundo sean vecinos.

El cartel de Sinaloa puede comprar un kilo de cocaína en las montañas de Colombia o Perú por unos $2,000, y puede ver como incrementa su valor a medida que se ofrece en el mercado. En México, ese kilo cuesta más de $10,000. Luego de que pasa la frontera con Estados Unidos puede llegar a costar $30,000. Si lo reparte en gramos para la venta, ese kilo termina vendiéndose por unos $100,000. Y eso es sólo con la cocaína. Entre los carteles de México, el de Sinaloa es el único con variedad e integración vertical, produciendo y exportando también marihuana, heroína y metanfetamina.

Sin embargo, es difícil calcular la escala del imperio de El Chapo. Las estadísticas  de economías del mundo bajo son inevitablemente especulativas. Pero no podemos ignorar las cifras del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que estiman que los carteles de Colombia y México reciben entre $18 billones y $39 billones por ventas de drogas anuales en los Estados Unidos. Es un rango amplio, pero aún si solo tomamos el estimado más bajo, Sinaloa sobresale como un jugador titánico en el mercado negro global. De hecho, en los cálculos de RAND Corp., por ejemplo, las ganancias brutas que todos los carteles de México reciben por exportación de drogas hacia los Estados Unidos es de sólo $6.6 billion. Pero la mayoría de los estimados creen que Sinaloa ha logrado por lo menos un 40 porciento del dominio del mercado o quizás hasta el 60 porciento, lo que siginifica que la organización de Chapo Guzmán puede estar ganando cerca de los $3 billones
anuales.

La guerra de drogas en México ha dejado un saldo de más de 50,000 muertes desde 2006. Pero esto tiende a perder cobertura debido al tremendo éxito que el negocio de las drogas ha llegado a tener.  Un estudio cercano sobre el cartel de Sinaloa, basado en miles de páginas de registros de juicios y docenas de entrevistas con narcotraficantes presos y oficiales y ex-oficiales en México y los Estados Unidos, revelan una operación que es global (está en más de una docena de países)  pero es muy activa, y sobre todo, bastante compleja.

‘’Chapo siempre habla del negocio de las drogas, donde quiera que esté,” un confidente dijo a un jurado hace varios años. Desde el refugio en las montañas donde se cree que se esconde, Chapo supervisa la red de logística, que es tan sofisticada como la propia de Amazon – pensándolo bien, doblemente sofisticada, porque los traficantes deben manejar sus productos y ganancias en secreto, y constantemente maniobrar para evitar la muerte o que los arresten. Debido a su duración, rentabilidad y alcance, el cartel de Sinaloa es posiblemente la empresa criminal más grande de la historia.

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Patrick Radden Keefe es escritor de The New Yorker y miembro de la Century Foundation.  Del  2010 al 2011, fue consejero político en la Oficina del Secretario de Defensa. Este artículo es una adaptación de una pieza que se publicó originalmente en la revista The New York Times Magazine.

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