Capoeira, el arte de la libertad
Por Francisco Ayala Silva/ fayala@nwaonline.com
15 December 2011 en 1:00 pm
Es de noche, hace frío en Fayetteville, pero dentro de la academia de danza tres personas sudan como en verano.
Dos mujeres visten pantalones y camisetas blancas. Un joven brasileño llamado Alberto Trecanao viste ropa deportiva informal. Trecanao habla el español perfecto que aprendió luego de vivir en Chile durante casi una década.
Ellos sudan calentando su cuerpo con saltos, estiramientos, y otros ejercicios. Cuando sus músculos están listos practican el arte marcial brasileño de la capoeira,

La instructora Lindsay Puente practica su “jogo de formatura” con el contra mestre Gui en Huntington Beach, California.
totalmente distinta a las otras artes formas de lucha. Para empezar, no se puede practicar la capoeira sin música, y esta la producen instrumentos africanos. Segundo, los practicantes evitan golpearse; más bien bailan uno frente a otro lanzándose patadas, cabezazos, y hacen maromas que a veces detienen a medio movimiento, dejando el cuerpo en el aire sostenidos por una mano.
Asimismo, no se llama pelea, se llama juego o “jogo”, dijo en español la instructora Lindsay Puente, nativa de Fort Worth, Texas, una de las dos mujeres en la clase. “Estamos entre amigos”, agregó. El juego se hace en una rueda, o roda, y la idea es “no te voy a pegar, te
voy a derrotar demostrándote que pude haberte pegado”.
Este es una arte marcial creada entre los esclavos negros del Brasil colonial. Estuvo prohibido hasta entrado el siglo XX y sus practicantes adoptaban seudónimos para protegerse, una costumbre que aun continúa. Así, en
las clases de Puente su alumna, una mujer rubia, es conocida como “Princesa”. Puente tiene el nombre de “Borboleta”, esto es, “mariposa”.
Puente comenzó a interesarse en la capoeira en el 2003, cuando estudiaba su doctorado en literatura comparada en la Universidad de California en Irvine. Ella es profesora en la Universidad de Arkansas en Fayetteville y, como instructora de capoeira, se fija que cada músculo de sus alumnos esté en la posición correcta, corrigiendo con sus manos lo que está mal.
Cada arte marcial refleja la patria donde nació. Así, las técnicas de las artes marciales orientales tienen nombres en idiomas de Asia. Las de la capoeira tienen nombres del portugués de Brasil, que se ha combinado con lenguas indígenas y las de los esclavos traídos en cadenas desde África Occidental. La música es producida por una fila de instrumentos conocida como batería, que tiene berimbaus, el instrumento de una sola cuerda que parece un arco, pandeiros, atabaque (un especie tambor), agogo (campana en yoruba), y ganzá o cascabel.
Las canciones no se pueden traducir, sólo se pueden explicar, y es un arte que no se puede practicar con dos o tres personas. “Hay que tener un grupo”, dijo Puente.
Es una cultura total y eso fascinó a Puente, quien anteriormente había hecho danza, y un poco de karate y kick boxing.
La libertad de los movimientos de la capoeira también es fascinante.
“El karate es estático, la capoeira es dinámica”, dijo Puente.
“Tiene que ver con la tradición y el ritmo, tiene que ver con la música, como la energía entra en juego”, agrega.
Los ejercicios de calentamiento son agotadores: “vas a tener que dar algo”, dijo Puente, “hay que comenzar poco a poco, hay que esforzar los músculos. Toma tiempo”.
La capoeira se transmitió durante décadas de boca en boca. “Tiene una cultura oral”, dijo Puente. Los maestros enseñan lo que los maestros de ellos enseñaron y Puente hace que el alumno quiera estar en clase.
Puente ha ido dos veces a visitar escuelas de capoeira en Brasil, donde el deporte es la oportunidad de salir de la pobreza. Tiene modalidades conocidas como Angola, Regional y Contemporánea. Algunas escuelas ofrecen cinturones de color o cordas para demostrar el nivel de aprendizaje del alumno. Otros prefieren no hacerlo para que el alumno se enfoque en aprender.
“Sin la corda uno se queda con la capoeira misma”, dijo Puente.


