El budismo, donde el centro es el amor
Por Jocelyne Pruna — jpruna@nwaonline.com
28 July 2011 en 1:00 pm

Jocelyne Pruna/ La Prensa Libre: Geshe Thupten Dorjee, monje de Tibet, guía a los presentes en meditación durante un servicio budista en Fayetteville. A su izquierda está la mexicana Elena García.
Al entrar, se siente paz.
Los presentes se quitan sus zapatos, se sientan en el piso encima de almohadones con sus libros a un lado y se embarcan en la meditación.
También escuchan atentamente al monje budista tibetano Geshe Thupten Dorjee decir “debes de trabajar en el amor y la compasión”.
Estos son los servicios budistas que se imparten en Fayetteville todos los domingos.
La mexicana Elena García estaba presente escuchando las enseñanzas de Dorjee. Ella, aunque viene de una familia católica, ve el budismo como una forma de vida que la lleva a “la paz, la compasión, y el amor”.
Estas tres virtudes son metas budistas para tener una vida plena siempre pensando en el prójimo.
“En otras religiones hay el Dios que es central y tú sirves a Dios, en cambio en el budismo el amor y la compasión hacia los demás es central”, dijo.
García indicó que se puede practicar el budismo con todas las religiones.
“En realidad la mayoría de las religiones dicen que ames a tu prójimo y que tengas compasión”, dijo.
Ella explicó que de una manera el budismo le cambió la vida. “Ahora estoy mucho más conciente de mis acciones”.
El líder espiritual de los budistas tibetanos es el decimotercer Dalai Lama quien visitó la Universidad de Arkansas en mayo.
Para Elena, quien asistió al discurso del Dalai Lama, él es el reflejo del budismo.
“Como dice el Dalai Lama ‘tu enemigo debe de ser la mejor persona que te pueda ocurrir en la vida porque te ayuda a desarrollar tus cualidades como el amor, la compasión, y la generosidad’”, expresó.
“Es fácil ser generoso y amar a tus seres queridos pero la prueba está con un enemigo”, agregó.
Elena admira al monje Geshe Thupten Dorjee, quien también es profesor de filosofía budista en la Universidad de Arkansas. Él nació en Tibet durante la invasión comunista China en 1959. Él y su familia huyeron de su país a la India donde viven miles de exiliados tibetanos.
Desde esa invasión, aproximadamente un millón de personas de Tibet han perdido la vida, asegura Geshe.
A pesar del sufrimiento que él, su familia, y su gente ha vivido, Geshe siempre predica el reinado de la paz, la compasión, y el amor entre los seres humanos.