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Gente de Fe: Por John Connell Iglesia San Rafael en Springdale

La disciplina es un tema difícil de hablar especialmente si quieres hablar de disciplinar a los niños de otra persona. Como sacerdote, a lo largo de los años he visto tantos niños que no son disciplinados. ¿Quieres escuchar mi lista? Los niños que tocan las cosas en casa ajena; el llanto de los bebés en la iglesia mientras los padres parecen ignorar el llanto; los niños que hacen lo que quieren en cualquier momento y cuyos padres parecen apoyar esta vida indisciplinada; los niños que hablan muy mal, usando lenguaje grosero con sus padres.

Estos son sólo unos pocos ejemplos, pero como pueden ver, en cada uno de estos casos los padres fallan porque no logran disciplinar a sus hijos correctamente. Pueden decirme: “Padre, usted tiene 53 años y es sacerdote; nunca tuvo hijos, no sabe lo difícil que es”. Pero la disciplina es esencial para la vida de los niños, ya que los prepara para ser adultos disciplinados.

En el evangelio de Lucas, Jesús habla de una puerta que es angosta, en cual muchos no podrán entrar. Imagine, sólo unos pocos serán capaces de entrar. ¿Por qué? No tiene nada que ver con que sólo unos pocos se salvan o con un enojo o falta de amor de Dios. Eso es una mala interpretación de este versículo. Tiene que ver con comprender lo que está al otro lado de esa puerta y estar preparado para la vida eterna. Nuestros hijos reciben disciplina para que sean mejores, de modo que cuando se producen dificultades en la vida ellos están en condiciones de comprender. La paciencia y la perseverancia son necesarias para el largo viaje. Cada uno de nosotros también estamos llamados a tener una cierta disciplina en nuestra vida espiritual que nos permita prepararnos mejor para la Salvación.

Entonces, ¿Cuáles son estas disciplinas espirituales?

Uno: no se desanimen. Durante el largo viaje de la vida a veces nos sentimos solos e inseguros. Nos corresponde a nosotros dejar que nuestros corazones ardan sólo con el deseo de ver a Jesús, por mantener los ojos fijos en él.

Dos: Soporten sus pruebas. Una de las razones que Jesús dice para que muchos no puedan entrar por la puerta es que muchos no han soportado sus pruebas con paciencia y disciplina.

Tres: enderecen sus sendas. Nuestro viaje hacia la salvación sin disciplina nos conducirá por tantos caminos que seguramente vamos a perder el nuestro. La disciplina en nuestra vida espiritual nos permitirá recorrer el camino derecho hasta la puerta, para que podamos entrar.

El desafío para nosotros es difícil. Tenemos que tener perseverancia en la oración y la fe, porque nos permitirá soportar todas las pruebas que se nos presentan. Debemos hacer lo que es correcto y bueno y que nos mantiene en el camino a la puerta estrecha.

¿Estamos siguiendo sus mandamientos, perseverando en la oración y haciendo lo correcto?

Padres, disciplinen a sus hijos. A la larga los están preparando para el largo viaje de la vida. Sin disciplina están condenados al fracaso. Abracemos una disciplina espiritual. Nuestro Señor Jesús nunca quiere decirnos: no sé quién eres. Sin embargo, nosotros se lo decimos a él con nuestra falta de disciplina, nuestra falta de oración y nuestra falta de fe.

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