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Hiperactividad y falta de atención: un problema serio

Por Martha González-Michaels | Consejera Licenciada

El Desorden de Déficit de Atención e Hiperactividad (DDAH), es un desorden del cual probablemente hemos escuchado mucho, pero del que con frecuencia sabemos poco.

El DDAH se caracteriza por un conglomerado de síntomas, entre ellos no prestar atención a detalles, parecer que no escucha, tener dificultad siguiendo instrucciones, dificultad organizando actividades, rehusarse a hacer actividades que requieran un esfuerzo mental, perder cosas, ser olvidadizo, moverse excesivamente, correr o encaramarse mucho, tener dificultad jugando en silencio, hablar excesivamente, interrumpir, tener dificultad esperando turnos. Muchos de nosotros sufrimos de algunos de estos síntomas, pero eso no quiere decir que padezcamos del DDAH. Para ser diagnosticado con este desorden el individuo tiene que presentar por lo menos seis de estos síntomas de manera consistente (en la escuela, en la casa, en el trabajo, en actividades recreacionales).

La sospecha de que un ser querido sufre de algún desorden nos provoca angustia, ya que no sabemos qué es lo que esto implica. Por eso es importante informarse sobre el tema y explorar las opciones que tenemos. Esto nos permitirá calmar un poco la angustia y tomar decisiones informadas, más no impulsivas. Ignorar el problema no hace que la realidad sea distinta, ni que el problema desaparezca o deje de crecer.

¿Qué hacer si sospechemos que un ser querido o nosotros mismos padecemos de este desorden?

Es importante tener un diagnóstico profesional ya que existen otros desordenes con síntomas similares. Para esto es importante contactar un médico familiar, un psiquiatra, o un especialista en el desorden. Vale la pena aclarar que no todos los doctores son expertos en el tema, por lo tanto es importante preguntarle que tantos casos maneja y cuál es su experiencia. Si no nos sentimos cómodos con ese doctor debemos buscar otro. El diagnóstico se basa en información exhaustiva sobre el comportamiento del individuo, y entre más completa la información más certero será el diagnóstico.

Existen muchos tratamientos para el DDAH. Por eso es importante informarnos de todas las posibilidades. Entre los tratamientos más comunes está la medicina, terapia comportamental y dieta. Una combinación de tratamientos es buena. La medicina es prescrita por un médico y manejada de manera controlada. Es importante aclarar que la medicina ayuda a disipar algunos de los síntomas, es ideal para ayudar en la escuela o en el trabajo, pero no es milagrosa y no va a solucionar toda la problemática del desorden. Inicialmente el doctor prescribe una dosis baja. Después de un tiempo (usualmente de uno a tres meses) se determina si la dosis es suficiente o hay que incrementarla. Durante este periodo de tiempo es importante hacer buenas observaciones del comportamiento.
La terapia comportamental ayuda con ejercicios y técnicas para mejor la atención, y mejorar las interacciones sociales y emocionalidad que son consecuencia del problema. La dieta ayuda controlando el consumo de ingredientes estimulantes.

Esta es una guía breve del camino a tomar si sospechamos que nosotros o un ser querido sufre de DDAH. Es importante recordar que estar informados de manera clara, completa y certera es el mejor camino.

Martha González-Michaels, es Consejera Licenciada en el estado de Arkansas y Texas. Puede contactarla al teléfono (682) 557-4578 ó escribiendo a martha@anewoutlook.net. También puede visitar la página web www.anewoutlook.net. La información dada en esta columna es estrictamente informativa, no fue escrita para diagnosticar o tratar ningún desorden mental o emocional.

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