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Jóvenes hispanas fueron a ayudar a Haití

Por Jocelyne Pruna | jpruna@nwaonline.com

Posted on 07 May 2010 by rtrevino

Los niños de Haití eran muy vulnerables antes del terremoto. La catástrofe hizo que la situación fuera aun peor.

Dos hispanas que residen en el Noroeste de Arkansas realizaron un viaje a Haití que les cambió la vida.

Los cambios fueron totales. Una de ellas continuará ayudando a los más necesitados recaudando ropa para un orfanato en México. La otra ha solicitado adoptar a un niño haitiano.

Ana Hernández, realizó su viaje por medio de la organización A Level Up y Selina Aguirre lo hizo por medio de la organización religiosa The Link. Ambas son mexicanas y estudiantes de la Universidad de Arkansas.

Foto cortesía de Selina Aguirre Selina Aguirre, estudiante mexicana de la Universidad de Arkansas en Fayetteville, visitó Haití durante sus vacaciones de primavera.

Ellas fueron a Haití durante sus vacaciones de primavera y se quedaron en JoyHouse Christian Ministries fundado por la pareja Kevin y Norma Phillips, de Springdale. Ahí ayudaron en la reconstrucción de casas, donaron tiendas de campaña, y visitaron a un orfanato.

Hernández, quien piensa que cada persona tiene que hacer un viaje a un país tercermundista, jugó con los niños haitianos del orfanato.

“Me rompió el corazón, fue triste de ver que no tienen zapatos y yo aquí yendo de compras, comprando zapatos todas las semanas, que egoísta”, dijo.

Al completar su bachillerato en educación planea regresar a Haití para ser maestra. Ella dijo que habló con un maestro de séptimo grado que tiene 130 estudiantes en su clase.
Hernández quiere adoptar a un niño haitiano pero por el momento sólo se están transmitiendo las solicitudes hechas antes del terremoto.

Sin embargo, esto no la detuvo y, como no es requisito estar casada, envió su solicitud.

“Ojalá que de aquí a dos años las cosas van a estar mejor para la adopción y ya voy a terminar con mi carrera”, dijo.

Ella explicó que cuando primero llego a Haití “estaba en lágrimas, tantos sentimientos encontrados”.

Al llegar, las dos jóvenes recibieron instrucciones de no ver a nadie, ni darles dinero porque ha pasado que la gente en su desesperación le ha dado vuelta a carros y camiones completos.

“En Puerto Príncipe había muchas casas destruidas, una pobreza, la ciudad huele a sucio, huele a tristeza. Yo lo veía en la cara de la gente”.

Selina Aguirre, quien está estudiando relaciones internacionales, dijo que antes del viaje estaba emocionada, pero eso cambió con su llegada a Haití.

Uno de sus primeros recuerdos al bajarse del avión fue la de un niño que le haló la camisa y le dijo “te amo” en inglés y ella le contestó lo mismo. Él le respondió “¿si me amas porque no me das algo de dinero y comida?”

“Cuando entré en el autobús todos estábamos en silencio tratando de absorber todo lo que acabamos de ver”, dijo.

Ella dijo que nunca en su vida había visto tantas tiendas de campañas, era una ciudad de tiendas de campañas tras otra.

“Yo he estado en países desarrollados, yo soy de México y he visto lo que es la pobreza pero nunca he visto tanta destrucción en mi vida”, dijo.

Aguirre agregó, “pensé, este lugar está terminado, desearía que sus habitantes evacuaran todo el país para comenzar de nuevo”.

Cuando llegó a JoyHouse Ministries no estaba tan emocionada, “me sentía tan triste, creo que todos estábamos muy frágiles en ese momento”.

“Después de unos días conocí a la comunidad, me enamoré de los haitianos”, dijo Aguirre. “Este es su hogar y no pueden irse”.

A un lado de JoyHouse vive un doctor cuya niña de ocho años perdió la vida entre los escombros de su hogar. Aguirre y Hernández ayudaron a reconstruir la casa de ese doctor con la ayuda de varios hombres haitianos y los voluntarios que viajaron con ellas.

Aguirre recuerda que antes de su viaje veía las noticias sin poder hacer nada.
“Veía a la gente llorar frente a la televisión y yo decía ‘hagan algo y paren de llorar’”, dijo. “Yo no sólo quería dar donaciones, yo quería estar ahí”.

La organización The Link tenía planeado ir a India pero cambiaron el plan y se fueron a Haití.

Aguirre dijo que los primeros días de regreso al Noroeste de Arkansas fueron sumamente difíciles.

“Me sentí enfadada e indignada con la gente y conmigo misma. Me preguntaba ¿porque estoy aquí y ellos allá que aun necesitan ayuda?”, dijo.

“No hay un día que pasa que no pienso en Haití”, dijo.

Aguirre se encuentra en México visitando a su familia pero en su viaje aprovechó para visitar un orfanato y donar la ropa que recaudó.

Ambas están de acuerdo que fue una experiencia inolvidable y, a pesar de la situación actual en Haití, dicen que es un país hermoso con mucha riqueza natural.

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