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Leyes poco conocidas pueden crear problemas

Por Francisco Ayala Silva | fayala@nwanews.com

Sarah Bentham/ Northwest Arkansas Newspapers James Templin, del departamento de policía de Rogers, despacha agentes a sus misiones el martes 11 de mayo. Romper leyes poco conocidas ha tenido consecuencias lamentables para muchos inmigrantes.

Eva Perdones no olvidará el día en que la policía llegó a su vivienda.

Fue a mediados de diciembre, por la tarde. Ella salió a recoger a su hija a la escuela en Bentonville y dejó en su apartamento a su otra criatura, un niño de tres años, quien quedaba solo y dormido. Cuando regresó, los agentes la estaban esperando.

En su ausencia el niño se había despertado y había comenzado a buscarla. Salió a la calle y alguien llamó a la policía.

Su encuentro le dejó una multa por descuidar a su hijo por más que quince minutos, una cita con un juez quien decidió que su falta no era de tipo criminal, algo que la habría mandado a la cárcel durante un año y le habría obligado a pagar $2,500 de multa.

Sin embargo, Perdones tuvo que realizar 32 horas de trabajo comunitario, pagar una multa de $610, y tomar clases para padres.

“No conocía la ley”, dijo Perdones, “pero tenemos que conocerla. Yo tuve suerte, otros jueces no quieren multa, sólo cárcel”.

Una experiencia similar les puede ocurrir a los padres que dejan a sus hijos solos dentro de sus autos en los estacionamientos.

“Los dejan en el carro, entran a Wal Mart a comprar leche, y a la salida los espera la policía”, dijo Margarita Solórzano, directora ejecutiva de la Organización de Mujeres Hispanas de Arkansas (HWOA).
Y hay cosas peores.

“Castigar a los niños y dejarles marcas puede ser calificado como abuso de menores”, dijo Solórzano, “este es un crimen deportable”.

Otros actos que pueden traer serias repercusiones es comprar casas con el número del seguro social de los hijos cuando estos son aún menores de edad.

“Se espera que las personas conozcan las leyes”, dijo el detective Al Barrios, de la policía de Springdale. Barrios mencionó otro delito común entre los inmigrantes: tomar licor en público.

“En varios países se puede tomar en la calle siempre y cuando no se cause problemas”, dijo Barrios. Ese no es el caso en varios estados de Estados Unidos, donde ingerir alcohol en público es causa de detención.

Steve Coger, de Legal Aid of Arkansas, observó que hay un aspecto legal que los hombres hispanos desconocen: si ellos dejan embarazada a sus novias, la mujer tendrá todos los derechos sobre los hijos hasta que haya boda.

Eva Perdones lo dice claramente: “tengan más cuidado con sus hijos … no los dejen sólo ni para ir a echar gasolina”.

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