La Prensa Libre

Cambia población inmigrante con la crisis

abril 14
17:30 2010

Por Ryan McGeeney

En una tarde helada de febrero, Javier Trejo, arropado hasta el cuello para protegerse del frío, operaba un desatornillador eléctrico de alto poder, desenroscando las tuercas de la llanta de un cliente.

Trejo, el único empleado que permanece de tiempo completo en Paco’s Tires en Springdale, trabajaba rápido, pero pudiera haberse tomado su tiempo. Sólo había otro vehículo esperando servicio.

Paco Rodríguez, el propietario de Paco’s Tires, dijo que durante los pasados dos años el negocio ha ido declinando constantemente. “Este es un negocio pequeño. Empezamos esto de la nada”, dijo Rodríguez. “Cuando el negocio de la construcción estaba muy bien, teníamos mucha clientela. Teníamos mucha gente comprándonos llantas”.

“Pero hubo un punto que la construcción se vino abajo, los constructores dejaron de construir. Mucha gente se mudó de regreso a México, o El Salvador u otro estado diferente. Nuestras ventas bajaron por los siguientes dos años en casi 50 por ciento”.

La historia de Rodrigo es como la historia de muchos en la comunidad inmigrante. La manera como se ganan la vida está ligada principalmente a la construcción y la floreciente economía en el Noroeste de Arkansas, por lo que muchos están batallando durante la crisis. Otros simplemente se han ido.

De acuerdo a datos del Instituto de Políticas de Migración, la población inmigrante en Arkansas creció casi 61% de 2000 a 2007 alcanzando un total de 118,400. Esto excedió el promedio nacional durante ese periodo que fue 57%.

Con la apertura de Paco’s Tires en Julio de 2003, Rodríguez logró ser parte del crecimiento creado por el auge de las viviendas en el Noroeste de Arkansas, el cual empleó a miles de constructores, albañiles, techadores y otros hasta fines de 2007, cuando los efectos de la crisis de crédito y las hipotecas de alto riesgo empezaron a afectar la economía.

Rodríguez dijo que de los camiones de trabajo y vehículos de servicio, que eran cerca del 70% de su negocio, ahora sólo son el 10% de ventas de llantas nuevas. Sus otros clientes llegan en sedanes y minivans con la goma de sus llantas casi agotadas.

“Nunca he visto que lleguen llantas en tan mala condición, donde casi miras las fajas antes que las cambien”, dijo Rodríguez. “Simplemente no hay dinero en las calles, creo. Esperan hasta que casi están ponchadas”.

Ademas de recortar la planilla – Rodríguez tenía tres empleados de tiempo completo y un empleado de medio tiempo hace menos de dos años – él ha reducido significativamente su inventario a la mano.

“Se ha llegado al punto que compramos lo que creemos que se va a vender más rápido”, dijo Rodríguez. “Solía tener dos sets de cada llanta de 14s o 15s, ahora sólo tengo un set. Cuando vendemos una es cuando ordenamos otra”.

Dentro de la oficina de Rodríguez, al lado de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe rodeada por velas y un rosario, está una placa que dice: “Sólo hay un jefe: el cliente. Y el puede despedir a todos en la compañía, desde el director hasta abajo, simplemente gastando su dinero en otro lado”.

Como todos los dueños de negocio pequeños, Rodríguez dijo que él hizo un poco de publicidad en la radio – intercambiando llantas por tiempo en el aire – pero que su estrategia más efectiva fue por boca de otros. Vilma Domínguez, coordinadora de diversidad para la Cámara de Comercio de la Rogers-Lowell, dijo que ella trabajó con casi todas las minorías que abrieron negocios en los condados de Benton y Washington. En 2009, Domínguez ayudó a la creación de 30 negocios y ayudó a 133 a obtener permisos y licencias. Ella se llama a si misma la “Cámara de Minorías del Noroeste de Arkansas”.

Domínguez dijo que aunque 2009 fue duro con los negocios de inmigrantes junto con el resto de la región – al menos seis inmigrantes con los que ella trabajó cerraron durante ese periodo – las bajas económicas dieron paso a nuevos comienzos en la comunidad hispana del Noroeste de Arkansas.

“Muchos de ellos piensan que es un buen tiempo para empezar un negocio, porque van a poner sus nombres entre la comunidad”, dijo Domínguez. “Después cuando se levante la economía, ellos van a ser conocidos.”

Domínguez dijo que muchos negocios con dueños hispanos en el Noroeste de Arkansas pertenecían a familias pequeñas con la esposa trabajando para un empleado establecido como Tyson, mientras que el esposo administraba el negocio.

“Es muy duro en la familia y el matrimonio”, dijo Domínguez. “Pero tienes que recordar que la mayoría de inmigrantes de primera generación, en sus países de origen, ellos estaban muy mal. Más duro de lo que estamos pasando aquí en Estados Unidos. Algunos de ellos están pasando un momento difícil en esta economía, como todos, pero ellos la están haciendo. Es sorprendente.”

CAMBIO DE

POBLACIÓN

El Padre John Anthony, un sacerdote católico quien ha servido en dos diferentes iglesias en el Noroeste de Arkansas durante los pasados cinco años, dijo que él ha visto definitivamente un cambio en su congregación hispana durante el auge y declive de la construcción. Antony dijo que su congregación en Springdale era casi 18,000, del cual casi el 80 por ciento eran hispanos. En comparación, Antony dijo que los hispanos formaban el 20 por ciento de su nueva congregación en la Iglesia Católica Romana St. Joseph, la cual tiene cerca de 5,000.

“Del 2005, 2006, 2007, hasta noviembre, había todo tipo de gente nueva mudándose al área”, dijo Antony, quien dirigió la Iglesia San Rafael desde junio de 2005 hasta octubre de 2009. “Los trabajos eran abundantes, la economía estaba levantándose, la gente tenía con que sostenerse si se mudaban aquí.”

Antony dijo que alrededor de noviembre 2007, mientras la economía declinaba lentamente, su congregación fue afectada rápidamente.

“Todo llegó a desmoronares,” dijo Antony, agregando que muchos en su congregación tuvieron que decidir si podían salir adelante luego de perder el trabajo y tener que vivir de sus ahorros, o si necesitaban mudarse de inmediato para buscar trabajo.

“Mucha gente se fue de inmediato”, dijo Antony. “Tuvimos muchas personas mudándose a California, Chicago, Arizona. Algunos se regresaron a México.”

Antony dijo que es difícil cuantificar las perdidas para la congregación de Springdale, en parte por la magnitud de congregantes y porque la gente se iba sin dar notificación.

“Muchas veces, la gente no me dice que se va – simplemente no los vemos más”, dijo Antony. “La única manera de que yo supiera es si alguien se detenía después de la misa a decirme, ‘Padre, podemos tener su bendición, porque nos vamos mañana’. Me imagino que por cada persona que me dijo que se iba, cinco a 10 no me dijeron.”

LA RUTA A LA

CIUDADANÍA

Frank Head, director de los Servicios de Inmigración de Caridades Católicas en Springdale, dijo que consejeros en su oficina miran cerca de 100 clientes nuevos al mes. La oficina, que sirve primordialmente al Noroeste de Arkansas, está acreditada a proveer representación legal en audiencias de inmigración. El personal de Head ayuda a inmigrantes a obtener su ciudadanía en procesos que pueden tardar un año, aunque la mayoría de las veces excede una década. Cerca del 28% de la población inmigrante de Arkansas en 2007 eran ciudadanos, comparado con el promedio nacional de 42.5%, de acuerdo a datos del Instituto de Políticas de Migración.

“La ley de inmigración es la ley más complicada, como ningún otra”, dijo Head. “Hace ver a las leyes de impuestos como algo fácil. La ley original fue aprobada en 1952. Nunca ha sido revocada. Cada dos años, el congreso añade enmiendas. Es imposiblemente compleja.”

Para la mayoría de inmigrantes, la única manera de obtener un estado de permanencia legal en los Estados Unidos es que un familiar cercano (cónyuge, hermano o hermana, e hijo o hija mayor de 18 años) que sea ciudadano de Estados Unidos o residente legal pida su ajuste de estatus. El Acta de Inmigración de 1990 estableció que el número máximo de residencias anuales a entregar sería de 675,000.

Head calcula que su oficina esta ayudando actualmente a cerca de 13,000 inmigrantes que han sufrido dolorosamente por el declive económico que comenzó en 2007.

“Ha sido un impacto grande”, dijo Head. “Primeramente, estos números no son exactos porque nadie cuenta bien la comunidad indocumentada, pero cerca del 25 por ciento de los inmigrantes, sea con papeles o no, trabajaban en la construcción tres años atrás. La construcción cayó con el declive económico, y también cerca del 25 por ciento de la población inmigrante”.

Head dijo que muchos de los inmigrantes indocumentados que se quedaron en el área están en situaciones estables, viviendo con miembros de familia, pero el proceso de legalizarse se ha vuelto más lento porque tarifas a pagar son barreras insuperables.

“Hemos visto a personas esperar más para enviar su solicitud por un estado legal para el cual son aptos”, dijo Head. “La ciudadanía por ejemplo, cuesta $675. Hay muchos criterios diferentes, pero tienes que haber tenido una tarjeta verde por cinco años para hacerte ciudadano. Hay mucha gente que califica por eso, pero que no les alcanza el dinero”.



Etiquetas
Share

Condiciones Actuales

89° F
Parcialmente nublado
Parcialmente nublado

Manténgase al día con las últimas noticias de nuestras aplicaciones móviles.


Consíguelo en el App Store

Disponible en Google Play

Actualización de las noticias

COMENTARIOS RECIENTES

Un joven digno de admirar, yo lo conozco muy bn....

Ana

Me alegra saber lo lejos que has podido llegar, se que mi gran amigo Alex...

Qué Dios continúe ampliando tus horizontes..El cielo es el límite.. Persigue tus sueños Brandon....

Fantástico el primer latino y puertorriqueño un orgullo para nuestra Isla....

gracias por Karen P�rez, saludos...

Ridículo 5 años por dañar una vida con vicios y una familia además de afectar...

Alejandro Fonseca Nosotros celebramos el dia de Accion de Gracias en familia y este...

Si así fuera la ley en Costa Rica, cientos de empresarios y políticos estarían...